¿Son necesarias las clases de esquí? Mi primera vez en la nieve y lo que aprendí en el proceso La emoción de la primera vez
- Dare and Explore admin@dareandexplore.com

- 20 oct 2025
- 4 Min. de lectura
No sé si tú ya has tenido la experiencia de esquiar, pero si la recuerdas, seguramente te sacará una sonrisa. Yo, cada vez que pienso en mi primer día, no puedo evitar reírme.
Todo empieza con la llegada a la montaña. Desde el estacionamiento se ven las pistas, la gente deslizándose con estilo, y todo parece sencillo. Yo pensaba: “El primer día llegaré hasta la cima y bajaré a toda velocidad” (jajaja).La realidad, por supuesto, fue muy distinta.

El desafío empieza en las botas
La primera sorpresa llega al rentar el equipo. Las botas… ¡esas temibles botas! Solo ponértelas ya es un ejercicio completo. Si olvidaste colocarte los ski pants antes, prepárate para quitártelas y volver a empezar. Caminar con las botas puestas es como moverse con las piernas enyesadas. Pesan, aprietan y te hacen caminar como Robocop. Pero bueno, con algo de esfuerzo, logras llegar a la zona de inicio.
Luego toca vestirse por completo: capas térmicas, chamarra, balaclava, casco, gogles… y cuando finalmente crees que estás listo, te das cuenta de que aún te faltan los esquís y los bastones. Es ahí cuando entiendes que la aventura apenas comienza.
El primer contacto con la nieve
La mayoría iniciamos en la pista para principiantes, una zona corta —entre 50 y 200 metros— con poca inclinación. A primera vista parece sencilla, pero pronto llega el primer reto: ponerse los esquís.
Primero la punta, luego el talón… y cuando por fin logras enganchar uno, te das cuenta de que el otro se llenó de nieve. Hay que limpiarlo, intentarlo otra vez, fallar, reírse, y finalmente lograrlo. Ya con ambos esquís puestos, te sientes listo. Miras hacia la pequeña colina, tomas aire, y piensas: “Esto no puede ser tan difícil”. Pero los esquís parecen tener vida propia. Se deslizan hacia donde quieren, giran cuando no deben, y te llevan directo al suelo. Caídas van y vienen, y el nuevo reto es levantarte sin perder la paciencia (ni el equilibrio).
De la frustración a la diversión
Aunque suena frustrante (y lo es), esa primera experiencia también tiene algo mágico. Porque después de cada caída, te levantas con más ganas.Y cuando, por fin, logras deslizarte unos metros sin caer, la sensación es indescriptible: la nieve bajo tus pies, el viento en la cara y el sonido de los esquís cortando la pendiente. Esa es la recompensa: la libertad de deslizarte montaña abajo en total control. Es ahí donde empieza el verdadero amor por este deporte.
¿Vale la pena tomar clases de esquí?
La respuesta corta es: sí, absolutamente. Las clases no evitarán las caídas, pero harán que el proceso sea mucho más rápido y placentero. Aprenderás a frenar, girar, usar el peso de tu cuerpo y familiarizarte con el equipo, sin frustrarte tanto.
En Dare and Explore siempre recomendamos que el primer día lo pases acompañado de un instructor. Durante la mañana, normalmente estarás en la zona de principiantes (la famosa magic carpet), donde aprenderás las bases: cómo frenar, mantener el equilibrio y controlar tus movimientos. A mediodía, después de almorzar, llega el gran momento: tu primera subida real a la montaña.

Conociendo las pistas: Verdes, Azules y Negras
Pistas Verdes – El inicio de todo
Las pistas verdes son ideales para principiantes. Son amplias, con poca inclinación (entre 10 % y 15 %), y diseñadas para que puedas practicar sin mucha velocidad. Eso sí, suelen estar muy concurridas, por lo que la nieve se deteriora más rápido. Aquí la paciencia es clave: no te preocupes por la velocidad, concéntrate en el control.
Pistas Azules – El siguiente paso
Cuando ya dominas las verdes, es momento de probar las azules. Son más inclinadas y permiten un poco más de velocidad, pero siguen siendo seguras.Aquí es donde el aprendizaje se convierte en diversión: las curvas fluyen, la nieve corre bajo tus esquís, y sientes que estás avanzando de verdad.
Pistas Negras – Solo para avanzados
Las pistas negras son el territorio de los expertos. Inclinaciones fuertes, baches, árboles, saltos y obstáculos. Si aún no tienes experiencia, no te aventures todavía. Cada diamante negro representa un nivel más alto de dificultad (de uno a tres), y la exigencia física y técnica es mucho mayor.Pero una vez que llegas a ese nivel, el esquí se transforma en pura adrenalina.
Clases privadas o grupales, ¿cuál elegir?
Ambas tienen ventajas, y depende mucho de tu estilo y objetivo.
Clases en grupo:
Perfectas para principiantes y familias. Son más económicas y divertidas porque compartes la experiencia con otros que están igual de perdidos que tú. Además, ver a otros caer (y reírse juntos) aligera la frustración.
Aprendes las bases, haces amigos, y te motivas viendo los progresos de los demás.
Clases privadas:
Ideales si quieres avanzar rápido o mejorar técnica específica. El instructor se adapta totalmente a ti, a tu ritmo y nivel.
Son más intensas y personalizadas, pero también más costosas.
Para quienes buscan progresar en poco tiempo o perfeccionar su estilo, son una excelente inversión.
Recomendaciones de Ernesto Lozano
Después de más de 15 años guiando grupos en las montañas canadienses, he visto cientos de personas aprender a esquiar. Algunas en grupo, otras con clases privadas. Y te aseguro que el punto clave no es la velocidad con la que aprendes, sino disfrutar el proceso. Cada caída es parte de la historia, cada subida al telesilla una oportunidad para mirar el paisaje y sentirte vivo.
Mi consejo es simple:
Empieza con clases grupales para ganar confianza.
Luego, si te enamoras del esquí (y seguro lo harás), toma una clase privada para perfeccionar técnica y control.
Y nunca olvides que, más allá de la técnica, lo importante es disfrutar la montaña.
El esquí, más allá del deporte
El esquí no es solo un ejercicio físico, es una experiencia completa: conexión con la naturaleza, convivencia con amigos, y una forma de descubrir lo que eres capaz de hacer. En cada pista, en cada caída y en cada risa, hay una historia. Y lo mejor es que cada día en la nieve te enseña algo nuevo: sobre equilibrio, paciencia y determinación.
En Dare and Explore te acompañamos
En Dare and Explore, te ayudamos a vivir esa experiencia de forma segura, divertida y progresiva. Ya seas principiante, intermedio o avanzado, tenemos programas personalizados y tours guiados que te llevarán a descubrir las montañas de Alberta con confianza y emoción. Porque esquiar no es solo bajar una montaña… es una forma de vivir la aventura.
¿Estás listo para la nieve? Nos vemos en la montaña.
– Ernesto LozanoFundador y Director de Dare and Explore




Muy buen articulo!! Las clases de Ernesto son buenisimas!! si ya sabes te ayuda a mejorar tu tecnica, y si no sabes te ayuda a empezar desde el principio, tengas la edad que tengas!!