Expedición Bow Hut Parte 1: Una Aventura Épica Más Allá del Esquí en Lake Louise con Guía
- Dare and Explore admin@dareandexplore.com

- 26 nov 2025
- 8 Min. de lectura
¡Hola a todos! Soy Ernesto Lozano, director y fundador de Dare and Explore.
Si has leído mis posts anteriores, sabes que soy un hombre de familia —esposo y padre de 6 hijos— y un apasionado de la vida al aire libre. Llevo más de 15 años recorriendo cada rincón de las Montañas Rocosas Canadienses. Cuento con certificaciones como Avalanche Safety Training, Wilderness First Aid, instructor de esquí y Lead Climber. Mis días libres suelen transcurrir escalando roca, haciendo bicicleta de montaña o senderismo. Pero hay una actividad que tiene un lugar especial en mi corazón: el Backcountry Ski (esquí de travesía).
En Dare and Explore, nuestra base en Calgary, Alberta, nos dedicamos a crear experiencias a la medida. Nos encanta llevar a nuestros clientes a visitar los lugares icónicos, planear aventuras de 4 a 17 días y cuidar cada detalle. Sin embargo, hay un grupo selecto de aventureros que nos piden ir más allá. Aventureros que, después de disfrutar del tradicional esquí en Lake Louise con guía, nos miran y preguntan: "Ernesto, ¿qué hay detrás de esos picos?"
Hoy, quiero iniciar una serie de tres artículos para contarte sobre una de nuestras tradiciones anuales más queridas: La Expedición al Bow Hut.
Esta no es una salida turística común. Es una inmersión total en el blanco infinito, donde la civilización desaparece y solo quedamos nosotros, la montaña y nuestros esquís.

¿Qué es un "Hut" y por qué viajamos hacia allá?
Para entender la magnitud de esta aventura, primero debemos hablar de los refugios alpinos, conocidos aquí como Huts.
Las Rocosas Canadienses están salpicadas de estas cabañas remotas, operadas en su mayoría por el Alpine Club of Canada. No son hoteles. Son santuarios de montaña ubicados en lugares tan inaccesibles que no llegan carreteras, ni cables de electricidad, ni señal de celular. Para llegar a ellos, tienes que ganártelo: caminando, esquiando, a caballo o, en casos muy específicos y costosos, en helicóptero.
Visitar un Hut es desconectarse del mundo para reconectarse con lo esencial. Es cambiar el ruido de la ciudad por el silbido del viento y el crujir de la nieve bajo tus botas.
La Joya del Wapta Icefield: El Bow Hut
El Bow Hut es, quizás, el refugio más estratégico para acceder al Wapta Icefield, uno de los campos de hielo más grandes y estudiados de las Rocosas.
Ubicación: Se encuentra situado en el borde este del campo de hielo, justo por encima del lago Bow (Bow Lake), a una altitud de 2,350 metros sobre el nivel del mar.
El Refugio: A diferencia de las cabañas rústicas de madera de antaño, el Bow Hut actual es una estructura moderna, reconstruida hace algunos años. Está hecha con paneles prefabricados diseñados para soportar los vientos huracanados y las nevadas intensas de la alta montaña.
El Hut se divide en tres zonas clave que se convierten en nuestro hogar:
La Zona Común (Cocina y Comedor): Es el corazón del refugio. Tiene ventanales enormes que ofrecen vistas espectaculares de los glaciares y picos circundantes. Está equipada con estufas de propano para cocinar, tarjas básicas para lavar platos (usando agua de nieve derretida) y tendederos colgantes para secar nuestra ropa húmeda. En el centro, una estufa de leña mantiene el lugar cálido y acogedor.
Los Dormitorios: Tienen capacidad para unos 30 huéspedes en literas comunitarias con colchonetas. Aquí también hay una estufa de leña, muy eficiente, pero que tiene un pequeño "defecto": la leña se consume a mitad de la noche. Esto significa que la temperatura desciende drásticamente hacia la madrugada. Por eso, un buen sleeping bag no es un lujo, es una necesidad vital.
El Baño (La Letrina): Situada afuera de la estructura principal. No tiene calefacción. Ir al baño a medianoche, con temperaturas de -20°C y el viento soplando, es una aventura en sí misma que requiere valor y rapidez.
La Preparación: La Clave del Éxito en el Backcountry
Esta aventura la realizamos religiosamente cada Enero. Es pleno invierno, los días son cortos y el frío es intenso. A diferencia de un día de esquí en resort donde puedes entrar a la cafetería si tienes frío, aquí dependemos 100% de lo que llevamos en la espalda.
La planeación comienza semanas antes. Reservar lugar en el Bow Hut es una odisea; es tan popular que se llena meses antes. Una vez asegurados los lugares, pasamos a la logística del equipo.
¿Qué llevamos en la mochila?
La mochila debe ser de al menos 50 litros. Llevamos nuestra vida ahí dentro. Como en este viaje no necesitamos tienda de campaña ni estufa portátil (porque el Hut las provee), podemos permitirnos cargar un poco más de comida rica ("peso de lujo"), pero aun así, cada gramo cuenta.
Sistema de Dormir: Un sleeping bag (saco de dormir) de pluma, específico para backcountry. Debe ser capaz de comprimirse al tamaño de un balón de fútbol pero expandirse para aguantar temperaturas de confort de -9°C a -15°C.
Ropa Técnica y Capas: La regla de oro en la montaña: "El algodón mata". Usamos lana merino o sintéticos. Llevamos varias mudas porque, inevitablemente, sudaremos en la subida y nos mojaremos con la nieve. Tener ropa seca para usar dentro del refugio (y zapatos cómodos tipo Crocs o pantuflas de pluma) es la gloria al llegar.
Higiene: Lo básico. Cepillo de dientes, pasta (tamaño viaje), jabón biodegradable y papel de baño (nunca asumas que habrá en el refugio).
Alimentación Estratégica:
Lunch del día 1: Sándwiches contundentes de carnes frías (jamón, salami) y queso. Algo rápido de comer con guantes.
Cenas y Desayunos: Comida deshidratada (Mountain House o similar) es la norma por ser ligera. Pero como mencioné, a veces nos damos el gusto de subir huevos reales, tocino o filetes para la primera noche. Nada sabe mejor que un buen corte de carne a 2,300 metros de altura.
Snacks de marcha: Barras de granola, chocolates, geles energéticos y nueces. Necesitamos calorías constantes.
El Equipo de Esquí (Nuestro Transporte)
No usamos esquís normales. Usamos equipo de Touring o Backcountry:
Esquís y Fijaciones: Las fijaciones permiten soltar el talón para caminar (como en el esquí de fondo) y bloquearlo para bajar (como en el esquí alpino).
Las Pieles (Skins): Este es el elemento mágico. Son tiras de tejido sintético (antiguamente piel de foca, de ahí el nombre) que se pegan a la base de los esquís. Tienen pelos direccionales que permiten que el esquí se deslice hacia adelante pero se "agarre" a la nieve para no resbalar hacia atrás. Sin ellas, subir sería imposible.
Seguridad: ARVA (transceptor de avalancha), pala y sonda. Son obligatorios y todos debemos saber usarlos.
El Equipo de Expedición: Amigos y Expertos
En Dare and Explore, creemos que la compañía hace el viaje. En esta ocasión, el equipo estaba formado por personas increíbles:
Max: Parte fundamental del staff de Dare and Explore. Con solo 21 años, estudia psicología en la Universidad de Calgary. Es instructor de esquí, escalada y MTB. Su juventud aporta una energía inagotable, y su formación en psicología lo convierte en un líder nato, siempre atento al estado anímico del grupo.
Zack: Compañero de estudios de Max, futuro ingeniero. Zack es un escalador de roca apasionado con quien he compartido muchas paredes verticales. Aunque es nuevo en el mundo del backcountry, su mentalidad de ingeniero y su espíritu aventurero lo hacen un compañero sólido y calculador.
Shawn: Un veterano de mil batallas. Hemos compartido innumerables aventuras en bicicleta de montaña, escalada y esquí. Shawn tiene esa resistencia tranquila de quien sabe que, paso a paso, se llega a cualquier lado.
La Travesía: 8 Kilómetros Hacia el Cielo
Salimos de Calgary muy temprano, bajo el manto oscuro de la mañana invernal. El trayecto en coche es de unas 2 horas por la Icefields Parkway, considerada una de las carreteras más hermosas del mundo.
Llegamos al estacionamiento de Num-Ti-Jah Lodge en Bow Lake. Al bajar del coche, el aire frío nos golpea la cara: -15°C. Es ese frío seco que te despierta de inmediato. A lo lejos, imponentes, se ven las montañas que nos esperan: "The Onion" y el "St. Nicholas Peak".
El Inicio: Cruzando el Lago Bow
Terminamos de ajustar mochilas, pegamos las pieles a los esquís y hacemos el check de los transceptores de avalancha. El primer tramo es plano. Cruzamos el lago Bow congelado y cubierto de nieve. Es un momento de meditación. El sonido rítmico de los esquís deslizando (swish, swish) es hipnótico. Aquí es donde uno empieza a ajustar la temperatura corporal: abrimos los cierres de ventilación de las chamarras y pantalones. El error de novato es abrigarse demasiado al principio y sudar; el sudor es tu enemigo en el frío.
El Cañón y el Bosque
Después de unos kilómetros, dejamos el lago y entramos al cañón del arroyo que alimenta el lago. Aquí la técnica cambia. Caminar con esquís puestos sobre un arroyo semicongelado requiere atención. El terreno se empina. Entramos al bosque. El camino se vuelve estrecho, serpenteando entre pinos cargados de nieve. Aquí mi mente de guía siempre va pensando en el regreso: "Esta sección será rápida y técnica de bajada", pienso, visualizando cómo controlaremos la velocidad entre los árboles con mochilas pesadas en un par de días.
Un tip importante que aprendimos a la mala: En verano usamos Camelbaks (bolsas de agua con manguera). En invierno, jamás. A -15°C, el agua en la manguera se congela en minutos, dejándote sin hidratación. En estas expediciones, llevamos botellas de boca ancha (tipo Nalgene) guardadas dentro de la mochila, a veces envueltas en un calcetín de lana para aislarlas.
El Reto Físico y la Caída de la Noche

Pasamos el mediodía. El bosque queda atrás y entramos en la zona alpina, un desierto blanco de rocas y nieve. A lo lejos, divisamos el refugio, un punto minúsculo en la inmensidad. Parece cerca, pero en la montaña, las distancias engañan.
Nos detenemos para el lunch. Comemos rápido para no enfriarnos. El cuerpo pide calorías.
Llegamos a la base del último gran ascenso: la "Headwall". Es una pendiente pronunciada que separa el valle del plateau donde está el refugio. Subirla en línea recta es imposible. Aquí aplicamos la técnica de "Zig-Zag" y las famosas "Vueltas María" (Kick turns). Imagina tener que girar 180 grados en una pendiente empinada, con esquís largos en los pies y una mochila de 15 kilos en la espalda, sin perder el equilibrio. Es un movimiento que requiere práctica y paciencia. Si se te zafa un esquí (algo común), recuperarlo y volver a ponerlo consume una energía valiosa y mucho tiempo.
Y hablando de tiempo... en invierno, el sol es un visitante fugaz. Amanece a las 8:30 AM y se pone a las 4:30 PM. La oscuridad nos alcanza a mitad de la subida final. Encendemos las lámparas frontales (headlamps). El mundo se reduce al haz de luz frente a tus esquís. La respiración se escucha fuerte. El frío aprieta. Es un momento de lucha mental: "Solo 500 metros más. Un paso a la vez".
La Recompensa: Calor de Hogar en la Altura

Finalmente, la silueta oscura del Bow Hut se hace grande. Llegamos. La sensación de quitarse la mochila pesada y, sobre todo, sacarse las botas de esquí rígidas para ponerse calzado suave, es indescriptible. Es pura felicidad.
Al entrar, nos recibe el calor de la estufa de leña y el olor a café de otros aventureros que llegaron antes. El ambiente en los Huts es único. No importa de dónde vengas, todos compartimos el mismo logro de haber llegado hasta ahí. Hay camaradería instantánea.
Colgamos toda nuestra ropa, pieles y guantes sobre la estufa para que estén secos mañana. Preparamos la cena —esa noche cenamos como reyes— y nos sentamos con una taza de café caliente entre las manos a platicar. Repasamos el día, nos reímos de las caídas, analizamos el mapa para la ruta de mañana y escuchamos las historias de los otros huéspedes.
El viento aúlla afuera, golpeando las ventanas, pero adentro estamos seguros y calientes. Nos vamos a los dormitorios, nos metemos en nuestros sacos de dormir y cerramos los ojos. Mañana nos espera el glaciar. Mañana subiremos a donde solo las águilas se atreven.
Pero esa... esa es historia para el próximo blog.
¿Te atreves a explorar?
En Dare and Explore, entendemos que no todos buscan dormir en una cabaña remota, y eso está bien. Si tu sueño es tener el mejor esquí en Lake Louise con guía, descubrir las pistas familiares de Nakiska, buscar la nieve perfecta en Sunshine Village o sentir la adrenalina extrema en Kicking Horse, nosotros lo hacemos realidad con el mismo nivel de detalle, seguridad y pasión.
Pero si leyendo esto sentiste un cosquilleo en el estómago y quieres probar el backcountry, contáctanos. Tenemos la experiencia y el equipo para llevarte de la mano.
No te pierdas la Parte 2 de esta serie, donde te contaré cómo es esquiar sobre un glaciar milenario y alcanzar la cumbre del monte "The Onion".
¡Nos vemos en la montaña!
Ernesto Lozano Director, Dare and Explore




Comentarios